¿Literatura puneña moderna?
Gabriel Apaza
¿Cuál es el summun de la literatura puneña contemporánea o moderna? De qué escriben “los consagrados”? A qué se dedican “los nuevos” y otros abanderados de la literatura puneña?
Publican, se reúnen, leen -suponemos-, confraternizan. Se llaman “malditos”, marginales y jóvenes, pero esas son poses. Lo que realmente debe interesarnos es la Obra que construyen por la responsabilidad que usufructúan al llamarse intelectuales. En fin, respondamos a la pregunta del millón: Cuáles son los rasgos esenciales de la literatura puneña moderna en general.
Uno podría pensar que la respuesta es sencilla y que se encuentra a ojos vista: algunos de ellos incluso dicen estar edificando la verdadera Literatura Andina. Otros dirán que lo suyo es personal y se hallan adscritos a la Gran Literatura Universal ahistórico y abstracto. “Descontextualizado por universal
Pero nada de esto es cierto. La Andinidad consiste para algunos en una pose retórica que va desde la boca a un vaso de whisky. Su pretendida universalidad para otros es un apego vergonzante a su irracional alienación. De nada serviría mencionar uno a uno los últimos textos publicados en Puno: o los elementos andinos aparecen incrustados y forzados o los “aportes” universales tornan en una palabrería fatua. Es decir se hallan descontextualizados por “universales”.
Nadie parece asumir que nuestra literatura posee raíces eminentemente populares, hincadas en una larga tradición, oral, cuyo origen se remonta a las primeras naciones andinas. Literatura que se trasmite oralmente, refundiéndose y modificándose al correr de los tiempos, de generación en generación. Hechos históricos, leyendas y cuentos, con sus héroes, sus espíritus del mal, sus dioses y sus brujos, de modo análogo a como ha sucedido en la tradición oral de todos los pueblos.
Pues bien, este caudal de sabiduría popular, no ha sido plasmado en lenguaje que refleje una capacidad de reinvención verbal fabulosa, no se constituye en uno de los elementos que influya poderosamente en la formación de la literatura puneña moderna, tanto en lo que respecta a sus formas expresivas -es decir, a su lenguaje-, como en lo que concierne a su espíritu, a su carácter nacional.
Esta poderosa veta popular, debería dotarnos de una literatura de carácter humano y ético. Una producción literaria llena de combatividad, en su búsqueda constante de la verdad, su preocupación por los humildes y su extraordinaria proyección social, independientemente de temas, estilos, propósitos y dominio artístico.
Estos rasgos populares, ese fondo de amor hacia los débiles y ese anhelo de justicia latente debe ser en la literatura puneña tan vivo y profundo, que le confieran un sello especial, nacional. Y no es que pidamos que escriban panfletos o discursos políticos. Sólo que emane el hálito de amor inherente a la obra de arte. Porque “el verdadero arte -según escribía Gorki- no filosofa, no predica, sólo ama”. Y también “odia” decía. Odia la “libertad” que el dinero convierte en esclavitud, la buena vida “vanguardista”, la estulticia de los retóricos, el egoísmo disfrazado de amor al prójimo...
¿Y qué es lo que les falta a nuestros escritores? No sólo el sentido de la naturaleza sino el del arraigo. ¿Sabrán cómo se llaman los árboles que crecen en Puno? ¿Sabrán distinguir los distintos cantos de los pájaros? Nos parece que no sabrían contestar a nada. Los nombres de los árboles y los pájaros, su clasificación en géneros, adónde emigran las aves, por qué parte sale el sol, cuándo es más abundante el rocío. Quien no vive en el seno de la naturaleza y, peor todavía, quien no vive dentro de su sociedad, no escribirá en toda su vida dos líneas que valgan la pena.
miércoles, 8 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario