martes, 28 de agosto de 2007

POEMAS DE EDWIN TICONA


Poesía:

Por las miradas invisibles.
Por el silencio que aguarda.
Por el cielo que cae siempre.
Por los ríos que nunca cruzaron
el sueño de los poetas.
Por las tardes y sus rumores.
Por el aire delgado y el cisne secreto.
Por las lágrimas guardadas para este día.
Por la grieta donde cayó un grito.
También por los llantos y sus
tatuajes diminutos.
Por el fuego desgarrado de una amapola.
Por la aguja que penetra en el agua (sin gemir).
Por el olvido que escribí sobre
las arenas y los tallos sin hojas.
Por ti…
Por las lluvias intactas.
Poesía, por los siglos que faltan.


XV

Un breve momento
Para pensar en ti

Un breve espacio para pensar en la oscuridad
Una breve palabra de amor
Algo así como: luciérnaga mía.
Un sorbo de agua mineral
Un farolito para el invierno.

Toda la vida
Para decirte adiós.


XVI

Y lo último que queda
Tus ojos
Lo último que recuerdo
Tus ojos
Ojos, ojos
El mundo ve por tus ojos
Miro tus ojos
Veo el mundo.

Edwin Ticona. (Ilave, 1969) A veces firma como Erdi Flores. Es docente de educación primaria y hasta que lo perdimos de vista había concluido sus estudios de Derecho en la UNA Puno. No pensaba publicar nunca ningún libro.

jueves, 23 de agosto de 2007

Terremoto en nuestro país

Terremoto

Cuando tiembla la tierra somos nadie, más ínfimos que nunca, más anecdóticos que siempre. ¿Valía la pena tanta vaina si en cualquier momento podemos morir de cornisa? ¿Y esa batalla, que parecía magna, no es mezquina a la luz de esta reventazón subterránea que nos pone a tiro del miedo? Como si la tierra nos dijera, pero a gritos: recuerden lo que son, pobres diablos. Y hasta los que creemos en el agnosticismo nos preguntamos, con la boca a media caña, si no será que hay alguien que quiere castigar lo brutos que somos, lo imbéciles que somos, lo sanguinarios que somos, lo reincidentes y malévolos que nos gusta ser.


Ondulan los asfaltos (no se incendian, como en el poema de Moro), los vidrios chillan y el retrato de mi abuelo se cae de una mesa y la mujer hecha de tuercas que compré en Artco aparece en el suelo, como si alguien hubiese querido abusar de ella, y mi perra vuelve a morir lanzándose en retrato desde una repisa de la cocina. Un largo minuto y medio de meneo grandioso, de polvo colosal. Fueron muchísimos segundos de obscenidad entre placas que se frotaban y olones que lo festejaban, todo bajo el cielo de Chincha y a costa, como siempre, de los más pobres. Porque los terremotos casi sólo matan o arruinan a los pobres. La escala de Richter no mide la intensidad de un movimiento sino el carácter medio aristocrático de las tembladeras.¿Siete punto cinco en la escala de Richter? –pregunta un jefe de redacción. Y de inmediato despacha sus equipos al Agustino, a Villa María del Triunfo, a Vitarte, donde reinan la quincha y los palos cruzados, el adobe con remiendo o la lata, el techo aligerado cuando hay plata, la madera de rebusque, la viga de demolición. Allí vibra la noticia, digamos.Los extremos se tocan. Donde hay concreto el terremoto es sólo espanto. Y donde hay estera no hay daño posible: esa pobre gente vive como después de un terremoto crónico, el terremoto de la miseria sin chorreo, el maremoto de las leches aguadas. Esas pobres gentes no tienen nada que se les pueda caer y podrían resistir un sismo de grado 10. Alguna ventaja tiene que dar el hecho de morir cada día en las fenomenales dunas de Lima.El terremoto de 1687 destruyó la pequeña Lima de aquel entonces. Pequeña es un decir: contaba ya con 67 iglesias y sus respectivos campanarios. Todo se vino abajo.El libro de Enrique Silgado y Alberto Giesecke cuenta que fue el virrey Melchor de Navarra y Rocafull, duque de La Palata, quien la reconstruyó.Pero en 1746, como si de maldición se tratara, otro enorme sismo, en combina con un maremoto, la trajo abajo nuevamente. Fue el virrey José Manso de Velasco quien se encargó de levantarla por segunda vez.

Las crónicas del padre Murúa repiten la historia oral del terremoto que desapareció Arequipa durante el reinado de Túpac Yupanqui (1471-1493), cataclismo de origen volcánico causado por la erupción del Misti.Somos tierra de terremotos. No teníamos uno desde 1974. Treinta y tres años después de ese episodio –ocurrido un 3 de octubre, el día que Velasco celebraba como el día de su revolución– el suelo nos recordó anoche que estamos en el cinturón de fuego del Pacífico –donde se produce el 75% de los grandes sismos– y que, al frente de nuestra costa central, los acomodos de las profundidades, los viajes de las placas continental y de Nazca, desatan porciones de energía difíciles de imaginar. Giesecke afirma en su famoso libro sobre la sismicidad en el Perú que el total de terremotos producidos cada año por las diez placas del planeta Tierra equivalen a una explosión de 120 millones de toneladas de dinamita –algo que está por encima de cualquier cálculo termonuclear–.

Mi teoría –extremista, desde luego; imposible de probarse, por supuesto– es que la Tierra está harta de tanto idiota hablando de globalización.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Poema de Mario Benedetti

TÁCTICA Y ESTRATEGIA

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites
Cuando un poema es más efectivo que una bala

INCOMPLETAMENTE
Por JUAN GELMAN
(Seix Barral)-76 páginas

¿PUEDE la poesía modificar la realidad? ¿Puede tener acción concreta? Si bien la sospecha afectó a Platón y a la gente "seria" que vino después, nadie pensó hasta ya entrado el siglo XX que el poema fuera más efectivo que una bala de goma.
Para muchos hoy la "nobleza" de la poesía, resumida magistralmente por Wallace Stevens como "una violencia de adentro que nos protege de una violencia de afuera" no sería suficiente. Nunca la fuerza de la imaginación haría mella en el curso de las cosas. Centrada en esta denuncia, la puesta al día de un Seamous Heaney, por ejemplo, realzará la capacidad instrumental de la poesía para revertir situaciones de desequilibrio (social, político, étnico, sexual), convirtiendo al poeta en "prototipo de una acción que gana peso en proporción directa a su inmediata nulidad práctica". Lejos de adjudicarse la palabra plena, el poeta juega (se juega) como "testigo" en lo precario, donde su "testimonio", por escaso y solitario que parezca, gravitará.
"La poesía -así dice Heaney- tiene que ser un modelo de conciencia activa. Tiene que ser capaz tanto de resistir como de afrontar y, para hacerlo, debe contener dentro de sí las coordenadas de la realidad que la comprende y la genera. Cuando contiene estas coordenadas, deviene un poder al que nos cabe recurrir." Entre nosotros, Juan Gelman personifica ese "compromiso moral" más allá del "santuario de la forma" en una escritura encarnada que jamás se sale de contexto. La poesía debe dejar constancia de silencio y fracaso, ya que "fracaso" no significa callejón sin salida, o sea tomar silencio por mudez, sino sentimiento de la propia contingencia. La palabra -con San Juan de la Cruz- dice lo que dice y a la vez dice lo que calla. De ahí que, le gusta añadir al argentino, "también calla lo que dice".
En este punto preciso hace ruido en la boca el carozo de Incompletamente: "La palabra que calla lo que dice/ es alterado fuego/ al pie de vida".
El carozo resume la gestación de los sonetos contada in extenso en diversas oportunidades por el poeta: cómo corrigiendo un soneto no logrado obtuvo un soneto diferente, y cómo corrigiendo este segundo -que tampoco terminaba de convencerlo- un tercero, y así sucesivamente. "Todo lo cual me confirma que de un poema, de los silencios de un poema, que son enormes, uno puede extraer otras palabras, que a su vez crean otros silencios."
Atraído por los italianos medievales, en especial por Guido Cavalcanti, Gelman reitera el proceso de formación de sonetos en los poetas toscanos, para cuyo oído constituían a lo sumo "la musiquita" que sale de malograr una pieza mayor. Ezra Pound describe bien el trance: "El soneto no fue una gran "invención` poética. El soneto acaecía automáticamente cuando un tipo empeñado en hacer canzone se empantanaba. Su "genio` residía en reconocer que a él la materia se le había agotado".
En el caso de Incompletamente la materia también se agota, pero la palabra, como no pretende ser aparte algo distinto y pleno, la renueva articulando su extinción. Trabajar la falta: no es otro el hallazgo del poeta. Cuando Gelman habla el silencio que lo afecta, calla eso que habla (nuestro país trágico).
Esta proeza de desliz entre "materia" y "modo" -para, en definitiva, resignificar que todo es uno- sólo puede llevarla a cabo con eficacia el dolor en carne propia de un miglior fabbro: él sabe cómo una materia fantasmática se modula al desaparecer, y deja testimonio. "¿dónde indican las luces/ que todo fue nomás sombra de pájaro/ no pájaro/ sonido/ de agua sin agua?"

María Victoria Suárez

viernes, 17 de agosto de 2007

País

Mis ojos desatados en nubes alargadas

Mis manos que exhiben un corazón de cernícalo

Mi cabeza que tiene la forma
De un país agujereado por el miedo y la tristeza,
De vez en cuando muestra
A sus arcángeles y demonios escarlata
Y siempre que puede inventa una columna de humo
En señal de bienvenida o despedida.


Nota bio/bibliográfica.
Luis Pacho (Laraqueri-Puno, 1969).
Es profesor de educación secundaria y abogado por la Universidad Nacional del Altiplano de Puno. Tiene publicado el poemario Geografía de la Distancia (Arteidea, 2004). Actualmente codirige la Revista de literatura PEZ DE ORO y la Revista de Cultura y otras rarezas OJO DE SAURIO. Obtuvo el Primer Premio en los VI Juegos Florales de la UNA de Puno en el 2001.

Publicado por Martí­n Zúñiga:: 9:45 PM ::

miércoles, 15 de agosto de 2007

Poema de Fernando Chuquipiunta

AÚN TE POSEO
Aquellos años que cubrí la estepa solar con mi raído poncho quedó tu talante de prisma a un paño pasmoso ya un mercurio expuesto de retórica, donde se erige la afluencia de tu papiro sellado… …La luna carmesí mostró un algodón enjaulado en tus lámparas benévolas y tus sermones calientes han embarcado a la fantasía radiallleno de un potaje lujurioso; Cautivaste a varias hormigas como yo, talvez las mariposas empezaron a baliar en la sala de nirvana con luceros de carbón, como los arroyos de tu piel. Oye, Son azucenas que riego por la naciente trova, y se que desde siempre no cultivé amor contigo, ya que; hubo relámpagos de soledad entre ambos, pues, los secretos de las murallas exteriorizaran nuestro fortuito cariño por los volátiles del Cádiz...

Fernando Chuquipiunta Machaca (1987- Huancané). Estudiante del Instituto Superior Pedagógico Público – Huancané. Ha publicado los siguientes libros: La pipa sinfónica (Huancané, 2006); La crestomatía del tío arcaico y sus textos literarios (Puno, 2006); ahora viene batallando su libro de cuentos llamado: La trilogía quimérica de papá óseo. Después vendrán otros libros de búsqueda literaria y creación plena de poesía y narrativa.

domingo, 12 de agosto de 2007

EL PODER EN EL PERÚ

EL PODER EN EL PERÚ

Por Tankar Rau-Rau Amaru

1) EL PODER ECONOMICO.- ¿Quiénes tienen el control de la economía en nuestro país? En la mayoría de los casos son otros, nosotros no. En el Perú, ningún banco y ninguna gran industria está en manos de los kechwa-aymaras (entiéndase esto como descendientes de los inkas, chankas, etc, los verdaderos dueños de esta casa que se llama Perú). Pocos son los kechwa-aymaras que han podido posicionarse bien en el país porque la exclusión es sistemática. Las leyes privilegian a las empresas grandes y extranjeras (en algunos casos ni pagan impuestos) pero castigan con impuestos antitécnicos a nuestras microempresas y medianas empresas.

2) EL PODER POLITICO.- El poder político protege al poder económico. ¿Quiénes se encuentran detrás de los partidos políticos de Lima? Veamos lo que ha sucedido en los últimos años. Detrás de Alejandro Toledo se encontraba como vicepresidente el israelí David Waisman (miembro de la Comunidad Judía). Detrás de Alan García está Giampietri como primer vicepresidente, ligado a los Brescia (italianos), uno de los dueños del mar peruano. Detrás de Lourdes Flores estuvo como primer vicepresidente Arturo Woodman, ligado a los intereses de la Comunidad Judía y la derecha chilena. Detrás de Ollanta como asesor principal se encontraba Lerner Ghitis, y el número uno en su lista de candidatos al Congreso se encontraba Isaac Mekler, ex presidente de la Comunidad Judía. Esto significa que los israelíes (y no sólo ellos) siempre han manejado el país para sus propios intereses, sea quien sea el presidente (militar o civil, de izquierda o de derecha). ¿Había algún kechwa-aymara como candidato a la vicepresidencia? No. ¿Cuántos congresistas kechwa-aymaras hay en la actualidad? Pocos; en la mayoría de los casos son figuras decorativas porque no les dejan tomar decisiones.

3) EL PODER DE LAS ARMAS.- El poder que protege a los otros poderes (1 y 2) es el de las armas. ¿Hay kechwa-aymaras generales o almirantes? No. Hay castas de pequeños grupos oligárquicos que controlan nuestras fuerzas armadas y la policía. A nosotros nos utilizan para ser suboficiales, cabos o sargentos (o reservistas) , pero nos limitan si nosotros queremos ser oficiales. Para eso han elaborado sus leyes. Sólo los que tienen padrinos y dinero pueden ingresar a las escuelas de oficiales. Y como nosotros no tenemos padrinos, tampoco dinero, las puertas ya están cerradas. Si unos cuantos de nosotros logran ingresar a la escuela de oficiales, no les dejan avanzar (con las justas les dejan llegar hasta capitancitos o coroneles, aunque sean muy buenos soldados o policías), o les ganan para que defiendan sus intereses. Esto trae la desventaja de que en estos momentos, si hay paros o huelgas, los generales de “ellos” ordenan a “nuestros” policías y soldados a disparar contra NOSOTROS.

4) EL PODER DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN. - Los dueños de los grandes medios de comunicación de Lima (periódicos, canales de televisión, radios) son, en su mayoría, ligados a empresas extranjeras o a la oligarquía local. Por eso se encuentran al servicio de los intereses de particulares y no del país, menos de los kechwa-aymaras. Son el respaldo de los poderes político, militar, económico.

El contrato social o carta magna que blinda todos estos poderes es la Constitución de 1993, la de Fujimori. Esta Constitución dice que “la defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado”. Pero la realidad es otra. Mejor debería decir: “La defensa del capital (extranjero) es el fin supremo de la sociedad y del Estado, y pobre del que se oponga a esto”. (tankar2@hotmail. com)
AÑO DE DESGOBIERNO APRISTA

Por Gustavo Espinoza

Luego de doce meses de gestión las encuestas de opinión le otorgan al Presidente García un magro 24% de aceptación ciudadana. Estruendosa caída acelerada vertiginosamente cual jet en la pista de aterrizaje de Sao Paulo, si se considera que sólo en mayo de este año su nivel de aprobación aún bordeaba el 51%. Y preocupante por cierto porque en las condiciones del país, con la profundidad de la crisis y con la debilidad de las fuerzas de izquierda, el camino de “salida” puede ser
aún peor.

Un sutil cambio en los mecanismos destinados a evaluar la estadística permite al régimen aprista asegurar ahora que en sus doce meses de gestión la pobreza ha disminuido en el Perú en un 4.2%, cifra que recusa la anterior gestión del Instituto Nacional de Estadística arguyendo que responde a un artificio burocrático.

Pero independientemente de la anécdota, lo real es que la pobreza en Ayacucho -la región más lacerantemente golpeada por la violencia en las últimas
décadas del siglo XX- subió del 77.3% al 78.4%, en tanto que en Huancavelica -reducto minero de riqueza excepcional- decayó apenas del 90.3% a fines del 2005 a un 88.7% a comienzo de este año.

El manejo de las cifras puede mucho, por cierto. Pero permite también advertir que, en efecto, una cierta disminución de la pobreza se dio en el área urbana de Lima e incluso un poco en la costa; pero en la sierra ella alcanzó un estimado global del 63.4% en tanto que en la selva llegó al 56%. Departamentos claves de nuestro país reflejan cifras sencillamente dramáticas: en Puno, por
ejemplo, el 76.3% de la población vive bajo el límite de la pobreza; en Apurimac esa realidad afecta al el 74.8% de los habitantes; en Huanuco al 74.6%; en Pasco al 71.2%; en Loreto el 66.3% y en Cajamarca el 63.8% no obstante que allí -y en Ancash- operan las minas de oro más ricas de América. Y es que, en realidad, es cierta la afirmación del economista Humberto Campodonico: aumenta la pobreza en la sierra rural, y la desigualad.

Los expertos anotan -en este cuadro- que la pobreza supera el 50% en 12 de los 24 departamentos y regiones del país y alcanza niveles situados por encima del 70% en cinco de ellos, donde hoy se viven dramas agravados por el “friaje” y la política autoritaria y represiva del gobierno.

Si consideramos que en la orilla opuesta, las empresas mineras tuvieron en el periodo una sobre ganancia estimada pálidamente en unos 10,200 millones de soles (alrededor de 3,900 millones de dólares); y que los exportadores textiles acumularon una cifra en ningún caso inferior a los 800 millones de dólares de ganancia en el periodo, tendremos una idea del abismo social, que generó el neo liberalismo y que el gobierno del señor García alienta con alegre irresponsabilidad.

A eso puede atribuirse el hecho que en los dos últimos meses el régimen aprista se vio afectado por un vigoroso descontento social que debió reprimir con un costo muy alto: 20 muertos, 350 detenidos, 269 procesados y pérdidas materiales que se sitúan por encima de los 200 millones de dólares.

Hoy, los mineros de Casapalca han vuelto a su trabajo en la mina ubicada a 4 mil metros de altura, pero saben que lo poco que lograron fue el resultado de su vigorosa lucha. Los maestros se han visto forzados a levantar su huelga quebrados por las maniobras divisionistas del oficialismo, y retornan a sus aulas mordiendo el polvo de la frustración y de la rabia. Los comuneros de Andahuaylas arrancaron con sangre la rebaja de impuestos a
los fertilizantes y subsidios para los insumos alimenticios. Y en Arequipa se pudo asegurar que en lugar de comprar 5 panes por un sol, el gobierno aceptara entregar 8 por esa suma.

El territorio nacional, luego de doce meses de gestión aprista se ha convertido en un verdadero escenario de confrontación y lucha, pero también de “toma y daca”, avance y retroceso, victoria o derrota para un pueblo esquilmado que no sabe aún cómo hacer para quitarse de encima a una clase que hace escarnio de la miseria y el atraso de millones para convertirlo en capital que le permita perpetuar su poder sobre la sociedad entera.

Hoy también el gobierno promulga decretos que reflejan su impotencia: dispone arancel cero para la importación de harina de trigo y procura proteger también los precios de la gasolina “barata” -la de 84 octanos- el kerosene y el diésel; pero sobre todo un modo de proteger el precio del pan, los pasajes y los combustibles. Habría que preguntarse, sin embargo, si ya no es tarde. Si a doce meses de gestión esa política -como las anteriores- no está simplemente condenada al fracaso.

Y es que hoy también otras poblaciones exigen lo mismo que acaba de concederse a los pobladores de
Andahuaylas. Y el gobierno se sitúa en una disyuntiva terrible: si cede, se le cae el “modelo”, y si no, se termina de caer él mismo.

Si en febrero de este año se perdieron alrededor de 20 mil horas hombre por huelgas y paros; sólo en junio de este año la cifra subió por encima de las 300 mil, en una circunstancia en la que la agudización de los conflictos sindicales se parece como una gota de agua a otra con lo que ocurría bajo el gobierno de Toledo. Por eso hoy una buena parte de los peruanos sostiene que, en definitiva, el gobierno de García no es mejor que el de su servil predecesor.

El horizonte no resulta tampoco alentador. Por primera vez en 64 meses ha caído el PBI. Luego de un largo periodo de crisis, en el 2005 se sitió en un 6.4% y en el 2006 subió al 8.0%, pero hoy bajó el 7.5% que si se mantiene implicará el primer retroceso ostensible de los indicadores macro económicos, hasta hoy la imbatible fortaleza del oficialismo.

Algo similar puede advertirse considerando los ingresos corrientes del gobierno central. Si en el 2004 llegaron a un 11.6% y subieron a un 14.9% en el 2005 alcanzando un 25.6% en el 2006, cómo se explica que se proyecten apenas al 15.0% para el 2007
sino es por la ineficiencia de la gestión gubernativa?

García no registra una personalidad estable. Puede emprender una ofensiva liquidadora contra maestros, mineros, pobladores, o trabajadores en general acusándolos de renegones o “comechados”, pero puede también concentrar su ira contra sus ministros, colaboradores o funcionarios. No le importa. Sólo le interesa que nadie piense que el responsable de la crisis que se avecina, es él.

Y eso es lo que la gente está percibiendo de manera creciente. Y claro que no lo admite sólo a partir de las características personales del mandatario, sino también como consecuencia de un rumbo realmente incompatible con los intereses nacionales.

En política no hay “situaciones sin salida”. Si el pueblo avanza, se organiza y lucha, podrá cambiar la realidad para mejor. Pero si eso no ocurre, cambiará para peor.

Doce meses de gestión aprista colocan al país ante una disyuntiva ciertamente dramática de la
que va tomando conciencia incluso una parte del pueblo aprista. No a otra cosa se puede atribuir el hecho que incluso altos dirigentes de ese Partido, como el Secretario Nacional de Organización hayan sido sorpresivamente “destituidos” de sus funciones por considerar que “han perdido la confianza” de los gobernantes. Ese camino es conocido. Y todos sabemos a dónde conduce.

El desgobierno aprista, a los doce meses de gestión, se ha tornado una realidad inocultable.

Contra el delincuente Alan García

Pronunciamiento
Ante el mensaje presidencial del delincuente Alan García

Un año ha transcurrido desde que, una alianza entre el fraude; la manipulación de conciencias por parte de los medios y; los intereses más reaccionarios del capitalismo neoliberal, llevó al aprista Alan García al Palacio de Gobierno. Un año en que las promesas electorales fueron pisoteadas y arrojadas a la basura en aras de una pretendida “política de estado” que, supuestamente, los presidentes deben seguir y que se encuentra por encima de las demandas populares, que los candidatos burgueses atienden durante sus campañas electorales para desatenderlas cuando llegan a la presidencia.
García se dirigió al pueblo peruano, desde un Parlamento que refleja la inmundicia en que está convertida la política burguesa que une a perro, pericote y gato, en una presidencia que recae ahora en Gonzáles Posadas, pero que no cambia en nada la que deja Mercedes Cabanillas, que se las arreglaba muy bien para repartirse con tránsfugas y fujimoristas que tenían a una discreta Cuculiza en las alturas para cabildear por la continuidad del fujimorismo del cual el APRA sólo es el cancerbero de turno.

El Mensaje de García, amén de lo aburrido y carente de seriedad informativa, se inició con el hipócrita acto de justificar, como impaciencia, los insultos proferidos a los actores más importantes de las jornadas de Julio que hicieron un primer jaque a la gobernabilidad del capitalismo. Una disculpa cínica, que salta sobre los muertos y heridos asesinados en diferentes lugares del país, por una policía bestializada, siguiendo órdenes que pedían ahogar en sangre la protesta popular. Una disculpa que el pueblo no acepta en la medida en que varias regiones del país han sido previamente militarizadas como una amenaza de muerte para sus demandas. Una disculpa inaceptable desde que viene precedida por un decreto que condena como “extorsión”, el compromiso de las autoridades elegidas que acompañan las protestas, y que vuelve a esgrimir el fantasma del terrorismo para perseguir y encarcelar a los dirigentes de las organizaciones del pueblo; en suma un decreto que penaliza la toma de carreteras por el pueblo que, de esta manera, impide que circulen libremente las riquezas que la burguesía local e imperialista se lleva para sí; pero que alegremente bloquea al pueblo con tanques, cañones y represión el camino que queremos andar para llevar a nuestro pueblo hambriento hacia mejores condiciones de vida.

El discurso de García, dirigido a felicitar a las grandes empresas por el crecimiento económico de sus bolsillos, repletos de un incremento productivo de casi el 180% , si se considera que hace poco más de cinco años el Perú producía 50 mil millones de dólares al año y hoy produce 90 mil millones y que según García se incrementará el 2011 a 140 mil millones, no dice cuanto de ese porcentaje fugará del Perú, en beneficios para las grandes corporaciones capitalistas. La mayoría de los peruanos, en cambio, sí sabemos que esa lluvia de dólares no nos mojará. Mucho menos si desde que llegó a la presidencia, García, ha dejado que las corporaciones mineras prosigan saqueando las riquezas naturales del país, exoneradas de impuestos y con la enorme oportunidad de ser resarcidas económicamente cuando ya no haya más que saquear.
Hacer un análisis detallado del Mensaje Presidencial, sería una tarea ociosa por cuanto es como leer un libro de fábulas para hacer dormir a los niños, con la promesa de que el fin del cuento será en el 2011, cuando según las proyecciones de García, tendremos un Perú casi parecido a Estados Unidos, o Europa y la distancia entre ricos y pobres será tan corta que a lo mejor veamos a Dionisio Romero mudándose a San Juan de Lurigancho y su mujer yendo a comprar a la parada del lugar, mientras la familia Quispe Mamani, tirando al monte cuando no, vivirán en los cerros de Las Casuarinas y de vez en cuando serán invitadas al Club Nacional.
No señor García, a otro perro con ese hueso. El gobierno capitalista que usted preside pero que se digita desde fuera, no va a hacer nada por el pueblo peruano. El estado que preside, es una institución convertida en un “gofer” de las transnacionales para las cuales está atenta a sus demandas de mayores utilidades y beneficios. Cuando García señala a “un 20% de ricos”, oculta el hecho de que en realidad hay un grupo de super-ricos que cada vez más se reduce a menos del 5% de la población total. Con ello, García oculta la criminal tendencia del capitalismo a la concentración de riquezas y poder. Una tendencia exacerbada al máximo en los últimos 30 años y que ha centrado las riquezas naturales y las producidas por los trabajadores de todo el mundo, en casi 500 empresas capitalistas que, para esta apropiación, no han vacilado ni titubean en realizar la mayor depredación del planeta que en sus manos marcha a la destrucción.

La lógica criminal de los capitalistas se hace visible en las declaraciones de sus más destacadas organizaciones como la Confiep, en la que sus representantes declaran que exigir impuestos a las compañías mineras, que han casi duplicado sus ganancias en un año —sus acciones, en la Bolsa de Valores de Lima, subieron 180% en el período 2006-07— “aleja las inversiones”, mostrando así, el profundo egoismo de quienes quieren más a cambio de nada. Esas mismas organizaciones patronales exigen sangre cuando las movilizaciones populares demandas mejores ingresos, y en las mesas de negociaciones descaradamente responden que se abriría un “proceso inflacionario” si los pobres elevaran sus ingresos para que sus hijos coman más de una vez al día.

A pesar de las dificultades y de unas dirigencias echadas en la mayoría de los casos al abandono; a pesar de la desilución del nacionalismo humalista que sólo sirvió para llevar al Congreso a verdaderos delincuentes políticos de la catadura de Torres Caro y Aldo Estrada, el pueblo ha salido a las calles y la insolencia del gobierno se tuvo que detener cuando la clase obrera forzó a la CGTP a un Paro Nacional, poniendo al día su propia dinámica y forzando a abrir el debate sobre sus objetivos históricos: la revolución socialista, la liquidación del estado burgués y de la propiedad privada sobre los medios de producción; la instalación de un gobierno de los trabajadores, la planificación económica en la que las necesidades del pueblo, y no la ganancia de los burgueses, sea prioridad del estado. La lucha por la Asamblea Constituyente es el paso inmediato para abundar el debate sobre tales objetivos históricos. Pero alertamos que, esta AC, no será un regalo del gobierno de los capitalistas, será una conquista que se gane en la conciencia y en la acción de la mayoría de peruanos que hoy ven en las calles su fuerza y su poder.
El fracaso del segundo gobierno aprista es una bofetada a los reformismos que aun sostienen como posibles las mejoras sociales dentro del capitalismo. El ilusionista Alan García, nos ofrece mejoras para el 2011, pero quien sabe si su gobierno neoliberal, heredero del fujimorismo, llegue a esa fecha. Lo que si es cierto es que las fábulas de los capitalistas solo tendrán un final feliz cuando los trabajadores conquisten el poder e impongan un colorín bien colorado.

TODOS A DERROTAR A GARCIA Y EL APRA EN LAS CALLES
A LUCHAR POR UNA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE LOS TRABAJADORES
A DERROCAR A LA DICTADURA DE LA BURGUESIA
¡TODOS POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

Perú, Agosto de 2007

viernes, 10 de agosto de 2007

¿Tiene dueños el mundo?

¿Tiene dueños el mundo?

La humanidad ha caído en manos de una elite delincuencial, compuesta por unos diez mil banqueros, industriales y políticos profesionales que usan los recursos del planeta y los frutos de nuestro trabajo, para sí. Monopolizan los beneficios de la energía, de la tecnología, de la ciencia, de los alimentos, de la educación y de la salud, dejando a las mayorías en la miseria y el desamparo.
De esta manera, las tres virtudes del ser humano: 1. El pensamiento crítico-racional; 2. Su capacidad estética (artística) y, 3. Su potencial ético moral, no se pueden desarrollar, lo que constituye una violación de sus derechos humanos más elementales.
Para devolverle el derecho de vivir y evolucionar dignamente, la humanidad tiene que recuperar a la sociedad global y hacerla suya. Todo ser humano y toda comunidad humana tienen que resolver cuatro necesidades para poder existir:
1. La necesidad de comer; de ahí nace la economía, con sus relaciones e instituciones. La economía es, por lo tanto, la relación social, por medio de la cual se transforma la naturaleza en bienes y servicios para satisfacer las necesidades materiales del ser humano.
2. La necesidad de entenderse con los demás para poder vivir y actuar en comunidad; de ahí nace la cultura, con sus relaciones e instituciones, que integran a todos los ciudadanos en la sociedad, mediante lenguajes, valores, tradiciones, etc., Compartidos.
3. La necesidad de tomar y ejecutar decisiones en nombre de la colectividad (comunidad), de ahí nace la política, con sus relaciones e instituciones, siendo la principal el Estado.
4. La necesidad de defenderse físicamente ante agresiones e imposiciones; de ahí nace, con sus relaciones e instituciones, lo militar.
La calidad de vida de las personas y de las comunidades depende de cómo se organizan esas relaciones e instituciones básicas del ser humano. Si se organizan con la participación democrática de todos, será beneficiosas para todos.
En cambio, si se deja la organización de esas relaciones e instituciones en manos de los pequeños grupos de ricos y poderosos, estos la aprovechan en su propio beneficio y sin consideración para los demás.
Esta es, de hecho, la situación que impera hoy en la sociedad global de la democracia representativa y que explica por qué alrededor del 80%de la humanidad subsista con escasa o nula calidad de vida, mientras que el 20% (el Primer Mundo), concentra el 83% de la riqueza del planeta y tienen ingresos per cápita de 25 a 30 mil dólares anuales.
La pregunta que nace de esta situación, es la siguiente: ¿Cómo logra una minoría mundial de diez mil banqueros, capitalistas industriales y comerciales y sus políticos profesionales, excluir a la mayoría de 5.5. mil millones de seres humanos de los beneficios del trabajo, de la educación y de la tecnología actual?
Dicho de otra manera: ¿Por qué la abrumadora mayoría de los seres humanos tolera la tiranía de esa pequeña oligarquía global?
La respuesta es que la elite ha construido un sistema de dominación, explotación y enajenación que abarca las cuatro relaciones básicas del ser humano y que va desde los dos centros de poder mundiales, los Estados Unidos y la Unión Europea, hasta los pueblos y barrios más recónditos de América Latina, África y Asia.
Este sistema tiene cuatro características: 1. Es vertical y antidemocrático, es decir, va desde arriba hacia abajo. 2. La elite que lo domina es la burguesía atlántica, es decir, las elites de Estados Unidos y la Unión Europea. 3. Utiliza las cuatro relaciones sociales básicas para dominar y explotar.

Literatura en Puno

¿Podrá el orden literario de Puno literaturizar el inmenso movimiento de un pueblo, un idioma, una raza y una cultura?

¿Sobre qué tratan los escritores puneños contemporáneos? Podríamos decir que len los últimos años la literatura puneña se ha beneficiado de la demografía, pero hasta donde alcanzan nuestras lecturas no ha habido un movimiento o una obra que haya sido capaz de percutar el lenguaje, la conciencia literaria o las palabras del nativo de esta región.
De este modo se ha profundizado un periodo de distanciamiento entre la literatura y la escasa comunidad de lectores. Probablemente una de las causas sea el hecho de que los literatos, como grupo social e institución, no están al día. Esta constatación no es nueva y la deben sufrir los propios oficiantes de la literatura cuando últimamente se quejan cada vez en voz alta de su aislamiento social. Sin embargo lo más resaltante es que los escritores hayan olvidado totalmente sus responsabilidades sociales e incluso sus responsabilidades con el lenguaje.
Y eso que ha sido en nuestra región, en las primeras décadas del siglo pasado, donde por primera vez se les ocurre a los escritores peruanos, confrontar a la sociedad desde una perspectiva de clase, si bien en su mayoría eran liberales que enfrentaban un orden establecido paradigmático a otro orden establecido en falla o en falta, pero que no avanzan más, no obstante que a su alrededor se producían una serie de fenómenos sociales como inmensas sublevaciones campesinas y se inicia la lucha obrera.
Hoy sin embargo, basta con mirar los últimos libros publicados tanto en narrativa como en poesía para darnos cuenta que nuestros literatos no se percatan de los fenómenos culturales más importantes del siglo. ¿Podrá el orden literario de Puno literaturizar el inmenso movimiento de un pueblo, un idioma, una raza y una cultura como el de Ilave?
¿Donde está el literato que sabe de los desempleados, de los vagos y vicios? ¿Quién es capaz de atrapar al personaje que sólo le interesa el alcohol y el papeo, el que se arrastra por los caminos donde no existe alcantarillado, y las aguas servidas son parte del paisaje de pueblo joven, donde en el invierno, el barro y las goteras hacen insoportable la vivencia, y los ratones y sapos son como animales domésticos, donde los baños se construyen sobre un pozo ciego, sólo el hueco, la ducha y el lavamos son un sueño y la mierda se va acumulando de a poco?
¿Donde se encuentra el escritor que aprecia la vida por el sufrimiento de su pueblo castigado de pobreza y humillación y como todo grande, nunca piensa en figurar en revistas publicando candorosas metáforas de retórica metafísica aunque mencione cerritos, balsitas y mendigos impersonales?
Pero lo más grave es su responsabilidad social como escritores. Lo más grave queda para nosotros los escasos lectores. Porque ¿de donde sacaremos la imagen misma de la verdadera dignidad que nos golpea cada vez que leemos a Gelman o Benedetti? En estas condiciones ni siquiera seremos capaces de convalidar la democracia, la pluralidad y apertura, la tolerancia y la pluriculturalidad y sobre todo la paz que nos exigen nuestros literatos puneños. Paz no les prometemos, todo lo contrario...
Educación Andina Vs Educación Occidental

LA HERENCIA COLONIAL

Más de 185 años de vida “republicana” en el Perú, no han sido suficientes para dar verdadera solución a muchos y graves problemas originados hace mas de 500 años, por la invasión española a lo que fueron los territorios del Tahuantinsuyo. Por el contrario, con la presencia de nuevas potencias extranjeras ejerciendo su dominio sobre nuestro país, la situación colonial del Perú ha crecido enormemente. La educación, por supuesto, no ha podido ser ajena al avatar histórico de la sociedad peruana y también lleva sobre sí el peso del antiguo y nuevo fardo colonial que no cesa de oprimir a nuestra patria.

España vino en pos del oro y la plata americanos. Las codiciosas mesnadas ibéricas llegaron a nuestras tierras con el primordial afán de lograr metales preciosos y convirtieron a la explotación minera en el eje de la producción colonial. Para la agraria sociedad inca, esta nueva índole productiva significó un cambio brutal: por imposición del invasor europeo, el eminente agricultor indígena fue arrancado de la racionalidad productiva que permitía alimentar bien a millones de individuos, para ser diezmado como mitayo en las minas.

El violento cambio de régimen económico y la imposición de la organización feudal corporativa dieron curso a nuevos patrones culturales y educativos:
a. Se consideró al indio como un ser inferior, casi un animal, y se le dio condición de menor de edad.

b. La única educación (oficial) recibida por la enorme población indígena estaba relacionada con la acción evangelizadora del clero, que buscaba convertirla al cristianismo y preservar su estado de sumisión.

c. La inmensa mayoría de la población aborigen estaba prohibida de aprender a leer, tocar guitarra, de montar a caballo, de casarse con españoles y realizar contratos con ellos. Se les educaba para ser mitayos, yanaconas o para trabajar en los obrajes, para que asuman el cristianismo, para que paguen tributo, etc.

d. Con el propósito de perfeccionar su dominio sobre la población indígena, los españoles brindaron un trato diferente a los curacas y descendientes de la familia real inca y los incluyeron como un engranaje más de su dominación. Permitieron que se eduquen en colegios especiales.

e. En todo momento el conquistador hispano actuó para destruir los valores culturales de las civilizaciones pre-hispánicas; optaron por un ignorante y absurdo menosprecio de la tecnología agrícola y de los alimentos generados en estas tierras. Extirpación de idolatrías y otras formas de violencia cultural no pudieron, sin embargo, destruir totalmente la valiosa cultura de las sociedades precolombinas. Hubo un persistente movimiento de resistencia cultural a la imposición europea que se manifestó en el sincretismo religioso, en la mantención del idioma, de las costumbres, del espíritu colectivo, de las formas artísticas, etc.

f. En la sociedad inca tanto como en la sociedad española la religión jugó un rol primordial en la educación. Un enjuiciamiento de la herencia colonial educativa no puede obviar este factor.
En el Tahuantinsuyo la visión religiosa fue totalmente diferente a la que trajeron los españoles. “En las creencias indígenas no existió la idea abstracta de Dios, ni palabra que la expresara. Este hecho no significa que no hubiera una multitud de dioses, incluso una jerarquía entre ellos (...) Lo sagrado se expresaba con la voz huaca que contenía una variedad de significados (...)
“La idea de huaca surge como oposición a la idea de un Dios en el sentido abstracto del mismo. En el ámbito andino lo sagrado envolvía al mundo y le comunicaba una dimensión y profundidad muy particular.
“Esta ideología se explica con otra palabra quechua, que indica la fuerza vital o primordial que anima la creación. Se trata de la voz camaquen. Fray Domingo de Santo Tomás, en su lexición, interpreta camaquen como alma, alterando el sentido indígena, en un afán por adaptar las voces de los idiomas autóctonos a las necesidades de la enseñanza y explicación de la religión cristiana(...)
“No sólo el hombre poseía su camaquen, sino también las momias de los antepasados, los animales y ciertos objetos inanimados como los cerros, piedras o guacas”. (1)

“Otro principio importante en la ideología andina es la creencia generalizada en los mitos sobre el origen de los diversos pueblos. Según ellos los hombres surgieron espontáneamente de sus variadas pacarisca o lugares de origen. En sus relatos, los indígenas contaban proceder de fuentes, cerros, lagunas o cuevas, de los cuales habían brotado listos para poblar el universo (...) En este ámbito mágico-religioso, animado por un principio vital y primordial, no había cabida para dioses creadores de la humanidad”. (2)

Además, para el hombre andino, Dios y los santos eran las huacas personales de los españoles, eran los camaquenes que estaban en las iglesias, ajenos a la suerte de los pueblos indios, y tenían un defecto que los hacían inferiores a las huacas indígenas: no hablaban, ni se comunicaban con sus fieles. (3)

f.1. Para los efectos educativos tal diferencia de cosmovisión influía en lo siguiente:
- Puso bases firmes a la resistencia cultural indígena. El simple hecho de considerar a sus huacas superiores a las de los españoles, los llevaba a persistir en sus creencias y a basar su educación familiar en éstas.

- En la medida que para los indígenas “lo sagrado envolvía el mundo”, los términos de su relación con la naturaleza estaban dados en base al respeto, a la veneración, al no maltrato de ella, que es fuente de toda riqueza. El español, por el contrario, vino a extraer metales preciosos y a producir sin importarle si su actuación sobre la naturaleza era depredadora y nociva. Esta diferencia de concepción que condicionaba las formas de trabajo social, tuvo influencia decisiva en la educación de indios, mestizos y criollos.

Aparentemente, la concepción depredadora del hispano se impuso absolutamente y fue asumida por la escuela oficial como parte de la nefasta herencia cultural. Sin embargo, hoy sabemos que la visión andina no fue destruida totalmente.
El indígena en la colonia supo mantener la continuidad cultural entre la antigüedad pre-hispánica y la República.

“Aislados por las diferencias sociales, impuestas a la casta inferior, los indios conservaron casi todas sus viejas costumbres pre-hispánicas y asimilaron de la cultura española todo cuanto les fue permitido, enriqueciendo con muchos instrumentos sus medios de trabajo y de expresión artística. Dominaron, por ejemplo, el uso del arado; incorporaron a su economía el cultivo de algunas plantas tan ricas como el trigo, las habas y la cebada, a las que rindieron un tipo de culto religioso como el maíz. Aprendieron a tocar algunos instrumentos europeos, más perfectos que los antiguos: el arpa y el violín principalmente.” (4)

- En tanto no había dioses creadores de la humanidad, ni pecados originales, ni demonios que aprovechaban la debilidad femenina para inducir el mal, etc., la cosmovisión indígena estuvo exenta de los sentimientos de culpa o supersticiones demoniacas que llevaron a los retorcimientos morales, a la sexualidad pecaminosa e hipócrita, a la histeria colectiva de los milagros, etc., propios de la ideología cristiana, que tanto peso tuvo en la educación oficial de la colonia. El conflicto e interacción entre ambas concepciones informa la ulterior visión mágica o supersticiosa, que hasta hoy influye en la formación educativa de los peruanos.

Notas:
1. Rostworowsky de D.C., María: Estructuras andinas del poder. IEP, Lima, 1983; primera edición. Pp.9-10
2. Rostworowsky: Ob. cit. P. 12
3. Idem. Pp. 11-12
4. Arguedas, José María: “Algunas observaciones sobre el niño indio actual y los factores que modelan su conducta”, en Nosotros de los maestros. Editorial Horizonte, Lima, 1986; primera edición. P. 211

¿Qué es el TLC?

¿Qué es el TLC?

El TLC, avanzada del ALCA (Área de Libre Comercio de América), es un proyecto estratégico de anexión y absorción de América Latina y El Caribe. No contempla la integración de nuestros países. Es, como su misma sigla lo dice, una inmensa área para comerciar libremente. Es una versión ampliada del TLCNA (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) que ha unido, comercialmente, a Estados Unidos, Canadá y México. Como tal, transfiere el gran capital transnacional al poder de dictar a nuestros gobiernos las políticas macroeconómicas, según sus propios intereses. Pretende la liberalización de los mercados de bienes, de servicios, de inversiones y derechos de propiedad intelectual. Es colocar a nuestro país en la total sumisión financiera, sin tener la menor capacidad de resistencia frente a las grandes corporaciones transnacionales.

Las metas
Tal como se han planificado, primero los TLCs y luego el ALCA, buscan:
* La integración económica del hemisferio.
* La integración de los mercados de capital.
* La eliminación de barreras comerciales y arancelarias.
* La eliminación de barreras a la inversión extranjera.
* Establecer un marco jurídico transnacional para proteger a los inversionistas, por encima de las leyes nacionales.
* La mercatilización de los servicios públicos.

Dentro de no mucho tiempo el ALCA convertirá a nuestra región en la zona más grande de libre comercio: una zona con una población de 800 millones de habitantes y un Producto Bruto Interno (PIB) combinado, de 12 billones de dólares.

El TLC Perú-EEUU ni siquiera contempla un mecanismo que equilibre las enormes asimetrías económicas, financieras y tecnológicas que se dan entre nuestros países ya que no está concebido para integrar -como la Unión Europea, por ejemplo-, sino para asumir. Anexionar y supeditar. El TLC es un proyecto para la absorción y la recolonización del Perú. Tiene la capacidad de beneficiar a unos pocos y lesionar los derechos fundamentales de muchos, de muchísimos.
La apuesta de este proyecto es profundizar e imponer las reglas económicas, políticas y sociales del neoliberalismo en todo el continente, a costa de la desintegración de las economías, las sociedades y las culturas. El Secretario de Estado de George W. Bush, Colin Powell, lo ha expresado de manera inapelable: “Nuestro objetivo es garantizar para las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del Polo Ártico hasta la Antártida y libre acceso, sin ningún obstáculo o dificultad, a nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio”.

Finalmente la propuesta del ALCA es relativamente sencilla: que los 33 países latinoamericanos y caribeños (con excepción de Cuba), se asocien con EEUU para convertir a la región en el mercado mundial abierto más grande del planeta, con iguales reglas y “oportunidades” para todos los socios, donde se imponga la eficacia y la competitividad. Sin embargo, esa supuesta democracia no es tal. En términos de poder económico, los 33 países del Sur, si juntasen sus economías sólo llegarían a sumar un tercio del PIB de EEUU.

miércoles, 8 de agosto de 2007

Sobre literatura puneña última

Contra la confiscación de la actividad mental

Gabriel Apaza

“La privación del sentido (tanto en la vida individual como en la social) significa ser arrojado hacia la muerte y no encontrar ningún asidero para detenerse” reflexiona Bernard Noël. Es radical pero tiene coherencia. La cultura, por ejemplo, sigue ese ritmo. También el sentido, el lenguaje, el gesto, la imagen. Ésas que a veces suelen imbricarse en cadenas de palabras que, además de significados, cargan belleza y reciben el nombre de literatura.

Cuando se intenciona un acercarse y recopilación de ensayos, notas y discursos de lo que ahora último pretende llamarse literatura en Puno se encuentra con un “mundanal ruido” que se desfragmenta sin llegar a conformar jamás un organismo. Aún cuando ese abordaje sea desde los distintos ángulos para comprender lo humano, respetando, su inaprehensibilidad.

Tal vez sea un mal inevitable y habría de que dejarlo en el charco. Máxime todavía cuando podemos leer los conceptos, la sencillez o la contundencia de Edwin Ticona, Walter Paz o Simón Rodríguez, que manifiestan una rigurosa y elocuente expresión literaria que muestra una acuciosa elaboración previa y que, considero, a estas alturas ya ha superado las obras de poéticas de Churata, Oquendo y Efraín Miranda.

Porque Edwin Ticona (Erdi Flórez) es, ante todo un poeta. Walter Paz, adorna su metáfora y sus imágenes con la agudeza que sólo brinda el conocimiento desde la emoción. Simón Rodríguez siente en su poesía lo que piensa y en ello se encuentra la fuerza de las intuiciones que ennoblecen la literatura.

No obstante, subleva que otros merezcan atención desmedida y pretendan obnubilar textos de poesía como de los mencionados. Abrumados tenemos que leer el resentimiento visceral de Percy Zaga, el pobrísimo lenguaje de Boris Espezúa, el vedettismo de Gloria Mendoza, los desbarros kilométricos de Ayala o los vacíos inconmensurables de mucha gente joven.

Esto último es lo más preocupante. Los textos de Rafael Ballenas, Darwin Bedoya, Luis Pacho o Vladimiro Centeno, prácticamente quedan desnudados como sofisticados dispositivos para una autoconfiscación de la actividad mental. Pero lo terrible es que talentos como Fidel Mendoza se rindan ante la opresión y limitación de las relaciones sociales existentes.

Su novela lo desabriga que ya no sabemos a qué atenernos: sus personajes militares son buenos y los “terrucos”, malditos, sus protagonistas añoran las casas hacienda, etc, todo esto dentro de una incoherencia argumental que alarma. La evaluación de la realidad proviene sin duda de su extracción de clase como escritor –como aquello de forzar a que sus personajes indígenas llamen “Chino Velasco” al general Velasco Alvarado que en todos los sectores rurales del Perú hasta ahora lo llaman “Mi general Velasco”, “Chino” le dicen los hijos y nietos de los hacendados afectados por la reforma agraria-, pero eso no importa me recordarán sus amigos, es posible, pero no podrán demostrar que “Te esperaré en el cielo” no tienen coherencia interna y no muestra ningún carácter de necesidad.

Es probable que su fama de poeta e intelectual en la ciudad de Juliaca le vaya ganando y se haya forzado a escribir y publicar “como sea” una novela para incrementar su currículo. Pero desde ahí se parte al camino señalado por Bernard Noël.

En la literatura la reflexión debe alcanzar su mayor intensidad. Entendemos que la ausencia de sentido, el vacío y la impotencia, la apabullante desazón que se expande en nuestro cuerpo social atrape la voluntad interior de los individuos para situarlo en la algazara del mercado, pero la literatura siempre ha sido la expresión del exilio hasta que algunos lo han comparado con el sentido de lo divino.

Los nuevos hortelanos de la literatura puneña, Ballenas, Bedoya, Mendoza, etc., tienen la posibilidad y la responsabilidad de reencontrar un sentido de vida y de futuro a nuestra literatura. Si ella soporta una opresión expresada en los llamados “pilares” de la de democracia occidental como el consenso, las encuestas de opinión, la construcción de imágenes y la propia televisión –mecanismo del acelerado consumo de un desfile de imágenes de consensos volátiles-, y que finalmente busca la confiscación de la actividad mental, ellos deben rebelarse a la prohibición de la expresión, a la inhibición del pensar.

Poemas de Gabriel Apaza

PARA ESTA CONFESIÓN MENOR

Blanca
Sin violines de indolencia
Un ave noctámbula me hizo partituras de silencio
Pedí del amor sus lanzas
Los crepúsculos
Para discernir el extravío
Me dio un amasijo de otoño y luciérnagas
Dos gotas de poiesis
Donde los ángeles cubridores sucumbieron.

¿DE QUÉ POEMA ERES EL ALBA
AHORA?

Cuando mi casa
Es un borrador de palomas mutiladas
El confinamiento
De una implacable apostasía.

Cuando en mis ojos se deshojan las plegarias
Que solía encadenar a tus vestidos negros
¿De qué tabernáculo, de qué vino,
De qué espectros
De qué pan, escancia tus besos ahora?

SI TERMINAS DE DESLAZAR ESTE LIBRO
NO ME PIDAS QUE ABANDONDE A LOS ESTOICOS

La verdad de la poesía
Es el papel de la muerte despaciosa
Desde que te espero de yermo y monóculo.

Si lo terminas
Por la rara gitanería de la algazara y el olvido
Nada hallarás de mi biografía
Ni el decurso torcido
De un anémico cirio consagrado al amor
Donde tus crípticas gacelas
Impostaban sus dorados ágapes.
¿No sería mejor que interrumpas
Esta undosa borrasca?

LO QUE PASÓ ENTRE NOSOTROS
SE CONSUMIRÁ EN EL ALTAR DELEZNABLE
DE LOS POETAS MIRLOS

Será savia de arcángeles y lluvia
Que conmueva tus palomas
Melodía de sangre y arbustos
Donde un discípulo de Boudelaire muera.
Tú decías que era ficción
Abdicación momentánea de tus alfombras,
Pero fue caída vertiginosa
Sobre una flora coruscante,
Polvo luminoso de reinos solitarios.
Cuando, criptoanalista, descubrí
Que los marfiles
No se depositaban más en los lugares del amor.

DEJAMOS EN EL ARCA
UN HIJO DE NOMBRE ELÍAS

Rosa desnuda que logró desgajar la luna.

Dejamos el ritual donde los violines
Tejían tus escrituras secretas,
¿Dónde desgastas tus muslos de seda
Que abrigaban mis versos de las hogueras?

NIÑA DE LOS SILENCIOS COMO ROSAS

Ahora
La tersura de tu piel es rosa egipcia
Nos cría la voluptuosidad
De los ataúdes
Amor,
Por ello
Te consagro
Sacerdotisa de los templos de Comala
Depositaria de mis lápices.

DE TRINOS Y SOLITARIA ERA LA MAÑANA
CUANDO ME DISPUSE A MORIR

Al caer los primeros letrados
Escribí en la fuente más púdica
Un poema que espera a los nuevos cántaros
Un sable del pasado y los adioses.
Me pareció echarle una ciega profecía
Una anticipación al madero
Una criatura de pan y rosas.
Cuando yo caiga fulminado seguirán solos
Ese cántaro, esa mañana, ese poema.

Literatura puneña moderna

¿Literatura puneña moderna?

Gabriel Apaza

¿Cuál es el summun de la literatura puneña contemporánea o moderna? De qué escriben “los consagrados”? A qué se dedican “los nuevos” y otros abanderados de la literatura puneña?
Publican, se reúnen, leen -suponemos-, confraternizan. Se llaman “malditos”, marginales y jóvenes, pero esas son poses. Lo que realmente debe interesarnos es la Obra que construyen por la responsabilidad que usufructúan al llamarse intelectuales. En fin, respondamos a la pregunta del millón: Cuáles son los rasgos esenciales de la literatura puneña moderna en general.
Uno podría pensar que la respuesta es sencilla y que se encuentra a ojos vista: algunos de ellos incluso dicen estar edificando la verdadera Literatura Andina. Otros dirán que lo suyo es personal y se hallan adscritos a la Gran Literatura Universal ahistórico y abstracto. “Descontextualizado por universal

Pero nada de esto es cierto. La Andinidad consiste para algunos en una pose retórica que va desde la boca a un vaso de whisky. Su pretendida universalidad para otros es un apego vergonzante a su irracional alienación. De nada serviría mencionar uno a uno los últimos textos publicados en Puno: o los elementos andinos aparecen incrustados y forzados o los “aportes” universales tornan en una palabrería fatua. Es decir se hallan descontextualizados por “universales”.

Nadie parece asumir que nuestra literatura posee raíces eminentemente populares, hincadas en una larga tradición, oral, cuyo origen se remonta a las primeras naciones andinas. Literatura que se trasmite oralmente, refundiéndose y modificándose al correr de los tiempos, de generación en generación. Hechos históricos, leyendas y cuentos, con sus héroes, sus espíritus del mal, sus dioses y sus brujos, de modo análogo a como ha sucedido en la tradición oral de todos los pueblos.

Pues bien, este caudal de sabiduría popular, no ha sido plasmado en lenguaje que refleje una capacidad de reinvención verbal fabulosa, no se constituye en uno de los elementos que influya poderosamente en la formación de la literatura puneña moderna, tanto en lo que respecta a sus formas expresivas -es decir, a su lenguaje-, como en lo que concierne a su espíritu, a su carácter nacional.

Esta poderosa veta popular, debería dotarnos de una literatura de carácter humano y ético. Una producción literaria llena de combatividad, en su búsqueda constante de la verdad, su preocupación por los humildes y su extraordinaria proyección social, independientemente de temas, estilos, propósitos y dominio artístico.

Estos rasgos populares, ese fondo de amor hacia los débiles y ese anhelo de justicia latente debe ser en la literatura puneña tan vivo y profundo, que le confieran un sello especial, nacional. Y no es que pidamos que escriban panfletos o discursos políticos. Sólo que emane el hálito de amor inherente a la obra de arte. Porque “el verdadero arte -según escribía Gorki- no filosofa, no predica, sólo ama”. Y también “odia” decía. Odia la “libertad” que el dinero convierte en esclavitud, la buena vida “vanguardista”, la estulticia de los retóricos, el egoísmo disfrazado de amor al prójimo...

¿Y qué es lo que les falta a nuestros escritores? No sólo el sentido de la naturaleza sino el del arraigo. ¿Sabrán cómo se llaman los árboles que crecen en Puno? ¿Sabrán distinguir los distintos cantos de los pájaros? Nos parece que no sabrían contestar a nada. Los nombres de los árboles y los pájaros, su clasificación en géneros, adónde emigran las aves, por qué parte sale el sol, cuándo es más abundante el rocío. Quien no vive en el seno de la naturaleza y, peor todavía, quien no vive dentro de su sociedad, no escribirá en toda su vida dos líneas que valgan la pena.

Sobre la rebelión de ILAVE

SOBRE LA CONMOCIÓN QUE SIGNIFICÓ ILAVE

Lo que pasó en Ilave, lejos de ser tomado en cuenta como un indicio de levantamiento orgánico de los oprimidos fue encajado con la antigua concepción que se tiene de los Andes: como un espacio primitivo de tumulto y rebelión perennes. Según la prensa oficial, esta sublevación fue un producto “del mundo mágico de los indios”, y de la “crueldad” y la “ferocidad” de “la mente indígena”. Entre las clases privilegiadas limeñas, e incluso provincianas, muchos dieron en pensar en “ilaveño” como sinónimo de bárbaro o salvaje, dadas las viejas ansiedades sobre la irracionalidad de “lo andino”, entrelazadas con los nuevos temores de “terrorismo y barbarie internacional” que nos venden los norteamericanos.
No otra cosa demuestra el comportamiento de las comisiones de alto nivel enviadas por el Estado peruano para ver el “caso Ilave”, es decir, de una parte lustrosos generales y ministros ocupando las posiciones privilegiadas en el estrado oficial, magistralmente elevados sobre campesinos e indígenas, en una referencia directa al poder de los blancos sobre los cobrizos, de los ricos sobre los pobres, de la ciudad sobre el campo, de Lima sobre las provincias. De hecho, nadie ignora que los criollos ricos pagan por sus perros Doberman, “guachimanes” armados, rejas eléctricas y muros de concreto con los cuales se protegen de la proliferación del crimen y la violencia política. En contraste, la gente del campo o de la sierra sólo tenemos la opción desesperada de la organización colectiva. Los famosos diálogos son un ejemplo más de cómo las amargas desigualdades de raza y clase en el Perú gobiernan incluso la lógica de la supervivencia. Incluso mientras los gobernantes juegan sobre las políticas de inclusión y diversidad.
A nadie se le ocurrió pensar que esas masas de ilaveños indignados son en realidad un movimiento masivo con un importante grado de participación y autonomía en relación a dirigentes oportunistas, electoreros, o el mismo Estado. La persistencia misma de la lucha del pueblo ilaveño sugiere lo que a veces puede ser la inestabilidad de la frontera entre iniciativas “de base” e “impuestas”, “autóctonas” y “forzadas”, “autónomas” y “manipuladas”, a la vez que reitera la realidad de cómo el activismo de las bases populares puede desafiar cualquier expectativa sobre y para los desposeídos.

Disconformidad de Sandoval, revanchismo, mal reparto del poder, rivalidad política, intereses personales, narcotráfico, etc., fueron los argumentos que se esgrimieron como explicación al “caso Ilave” en una búsqueda ilusoria por establecer un modelo único para explicar la revuelta de Ilave, como si las circunstancias particulares y periféricas del levantamiento pudieran ser asimiladas en una fórmula unitaria totalmente alejada de la cuestión de fondo: la problemática social, económica y política.

Lo sucedido en Ilave (calificado por cientos de periodistas e intelectuales como el desorden y los estragos de un mundo peligroso), ha servido para que muchos forasteros que dominan nuestro escena política criolla hayan comparado a los Andes con la Europa Medieval. “Feudal”, “arcaica” y “supersticiosa”, son sólo algunos de los adjetivos que Mario Vargas Llosa utilizó en su renombrado ensayo sobre la masacre de siete periodistas en el año 1983 en Uchuraccay y que fueron repetidos a propósito de Ilave incluso ¡oh paradoja! en Juliaca y Puno. Desde ese punto de vista, ya sea que se trate de dignos defensores de las tradiciones indígenas o que sean, como implica Vargas Llosa, brutos salvajes, los comuneros figuran en la amplia tradición de lo que los buenos de los indigenistas denominan “andinismo”, es decir, considerar a los andinos como habitantes de un “mundo andino” primigenio, aislados del ritmo acelerado y de la avanzada tecnología del Occidente contemporáneo.
En el Perú, tal visión indica una geografía imaginada que presenta a la costa, y especialmente a la ciudad de Lima fundada por los españoles, como “moderna”, “oficial” y “occidental”, en contraste con los Andes “premodernos”, “profundos” y “no occidentales”. Como apuntó Vargas Llosa (1983:69,82) en relación a los comuneros de Uchuraccay, “ellos vienen de un Perú distinto al... Perú europeo moderno... en el cual vivo yo, un antiguo Perú arcaico que ha sobrevivido en esas sagradas montañas a pesar de siglos de aislamiento y adversidad”.

Es necesario evitar la trampa de representar a las culturas contemporáneas de los grupos indígenas y comunidades campesinas como los artefactos osificados de un pasado perdido. La tradición, como ya lo resaltaba Mariátegui en 1927, está “viva y móvil... siempre en movimiento ante nuestros ojos... la matan los que la quieren muerta y fija, prolongación de un pasado en un presente sin fuerzas”.
En verdad, el Perú ha sido removido por lo que el antropólogo José Matos Mar llamó “desborde popular”: la irrupción de la “economía informal” y la cultura popular, la explosión de Lima como una megalópolis laberíntica de casi diez millones de habitantes, el difundido descontento de la población con los partidos políticos tradicionales, y el término de la oligarquía del Estado. Si bien el Perú sigue dividido por la exclusión y la jerarquía, no es ya lo que Manuel Gonzáles Prada calificó como una nación de “señores y siervos”.
Aunque no pueden ofrecer una gran promesa de revolución, Ilave y sus secuelas en el resto del país, casan, se emparentan, con la terca resistencia de las mayorías peruanas a aceptar el perenne papel de espectadores pasivos de la historia, o de ciudadanos de segunda clase.
Por supuesto sería un error considerar a los pobres del campo como sujetos potenciales para una auténtica revolución, independientemente de su cultura e ideología, porque para sobrevivir, las sociedades campesinas son notoriamente sensibles a los cambios en el equilibrio de poder. Como es un error aceptar el concepto de una única “cultura indígena” o “cosmovisión andina” sin tomar en cuenta una historia de variedad nacional.
En realidad, los últimos acontecimientos políticos en Ilave, el problema agrario para el campesinado y los problemas que aquejan al pueblo peruano sólo podrán resolverse mediante una revolución integral, destruyendo el poder del Estado burgués colonial y sobre eso construir otro poder, un Estado verdaderamente democrático y popular donde participen todos los sectores oprimidos por el sistema capitalista, con la dirigencia de una adecuada vanguardia, con protagonismo del campesinado, capaz de conducir ese nuevo Estado para enfrentar consciente y seriamente los problemas del pueblo. Ahora todos nos damos cuenta que es necesario, es imprescindible, que no hay otra salida que enfrentarse al enemigo y a su aparato de poder para destruirlo y ahí recién hacer justicia. Mientras el enemigo esté en el poder, garantizado por el Estado, por su aparato, nosotros no podremos hacer mucho.

¿Es cierto que fue la discrepancia entre el patria roja Cirilo Robles y el pukallacta Sandoval y su alianza oportunista y electorera lo que provocó el desenlace de Ilave? ¿Qué papel juegan los partidos de Izquierda en Ilave, y en general dentro del movimiento popular peruano en su relación con el campesinado?
¿Por qué la Izquierda merece el rechazo actual del pueblo, particularmente de los pueblos andinos?


En el momento de asignar culpas y responsabilidades sobre el estado de la izquierda peruana, es quizás demasiado tentador echar más de la cuenta sobre Sendero Luminoso y la represión fujimorista. Vale la pena, en este contexto, recordar que la izquierda peruana de los años setenta no inventó la relación problemática entre los partidos políticos de oposición y las culturas y comunidades indígenas del país, relación que ha perdurado a través del siglo XX.
Ya en la década del veinte las fallidas movilizaciones del Comité Pro-Derecho Indígena Tahuantinsuyo habían demostrado que un movimiento popular autónomo no podría ser victorioso, ni regional ni nacionalmente, al reivindicar sólo la identidad andina. Por tanto, las organizaciones populares y los intelectuales comunales comenzaron en los treinta, a “des-indianizarse” sistemáticamente, no en el sentido de negar las tradiciones y la cultura indígena, sino que reinventándolas políticamente sin sus connotaciones negativas.
La izquierda peruana ha tenido, por tanto, una larga tradición de “des-indianización” en la cual basarse. El discurso de los años setenta, al enfatizar la lucha de clases, la explotación capitalista y la proletarización, fue sólo uno de muchos intentos de crear una identidad política popular sin connotaciones étnicas. Pero ello precisamente ha mostrado en la realidad cómo esta ceguera frente a las prácticas políticas y culturales indígenas, históricamente construida y de larga duración, hizo imposible la construcción de un movimiento democrático en las movilizaciones de los años sesenta y setenta.

Los dirigentes que ignoraban la importancia de los sistemas políticos comunales reproducían la subordinación de las comunidades indígenas, aún al interior de un movimiento supuestamente igualitario. Los líderes que daban prioridad a un programa político basado en la lucha de clases atraían a un grupo relativamente pequeño de campesinos jóvenes quienes, por razones generacionales y de parentesco, no tenían ni el prestigio ni la experiencia para ejercer autoridad frente a los otros comuneros. Esta ceguera frente a la cultura política comunal, reconstruida durante los años sesenta y setenta, articuló también las prácticas generales de la izquierda formal en los últimos años y las prácticas adoptadas por Sendero Luminoso (propios de un nuevo gamonal para el campesinado).

Así se consolidaron las frustraciones de la izquierda peruana en su trabajo político, lo cual llevó también a minimizar la importancia y la necesidad de un trabajo largo y complejo con los procesos políticos y étnicos al interior de las comunidades campesinas. La falta de diálogo entre los grupos políticos de izquierda y las tradiciones y prácticas indígenas sería, por tanto, una característica importante del proceso peruano a lo largo del siglo XX. Los discursos de una izquierda militante y clasista, reprodujeron esta falta de diálogo en las décadas de 1960 y 1970. En los años ochenta la visión senderista de la guerra popular transformaría la ceguera y falta de diálogo en desprecio activo. En efecto, dentro de la estrategia senderista de la guerra total y de la cuota de sangre, a la cultura y la política comunales no les quedaría otra opción que ser aplastadas como un insecto más en tanto que para la izquierda electorera los “compañeros indios” no eran sino un montón de “masas” buenas para llenar plazas provincianas.

Esta negación de la realidad de la izquierda peruana no ha permitido una correcta interpretación de los sucesos de Ilave. Incluso algunos trasnochados “estudiosos” de izquierda han partido de la presuposición de simplistas caracterizaciones a “los linchadores de alcaldes” como embrutecidos rufianes hobbesianos, o como nobles defensores tolstoianos de tradiciones pastoriles o de la soberanía aymara. Y es que hablar de la vida y las lecciones de historia andina del Perú desde el siglo XVII es común hablar de “giros de noble salvaje a salvaje asesino, de víctima apabullada a heroico Baluarte”. Para evitar cometer el mismo error con los campesinos contemporáneos, será necesario asir las historias complementarias -los límites rígidos y las consecuencias imprevistas, las lealtades divididas, las oportunidades perdidas y las complicidades- que nos convierten en “seres contradictorios y parte de mundos contradictorios”.

El concepto tradicional del poblador campesino como insurreccionario natural que era un soporte del mundo intelectual de la izquierda en las últimas décadas se vino abajo por lo que se hace urgente nuevas lecturas del actual mundo andino.

Entrevista a Mary Soto

La verdad y la cultura,
para ser tales, deben marchar unidas


Por Gabriel Apaza

Han aparecido varias teorías literarias que invaden nuestras universidades, ¿se trata de una lectura crítica contemporánea?

Yo pienso que es una moda. Una moda que viene y se impone como parte de la cultura oficial acostumbrada a traer modas de aquí y de allí, olvidando realmente cuál es el meollo del quehacer literario. Yo no le doy mucha importancia porque va a pasar como cualquier otra moda, y vendrán otras.

Una moda que está asociada con el neoliberalismo y que pretende legitimar un discurso literario afín al sistema.

Sí, evidentemente. Todo esto es una andamiaje ideológico, cultural, para justificar el sistema neoliberal como una expresión más del capitalismo que ya en el mundo se encuentra algunos siglos y lo único que ha traído y ha aportado a todos los ciudadanos del planeta, en algunos países más que en otros es hambre, miseria y opresión.

Existe la idea hegemónica de que la literatura no tiene que ser sino ella misma. ¿Cuál es el reto de los artistas contestatarios? ¿Cuál es la propuesta práctica?

Mira, hay varias cosas. Primero los escritorios contestatarios estamos marginados, pues somos enemigos de ellos, somos un peligro para ellos, obviamente no nos van a permitir espacios. Por otro lado, nosotros como artistas que tenemos una posición definida del lado de los explotados, del lado de la oposición al Poder, tenemos que buscar una organización. Tenemos que buscar consolidar redes, conocernos, unirnos, como lo hacen ellos. En ese sentido es que debemos generar eventos que no se subordinen como éste por ejemplo, por un auspicio, por un pasaje, por la publicación de un afiche terminamos entregando todo. Nosotros debemos generar eventos autogestionarios, eventos de autosostenimiento o que se apoyen en la clase que representamos. Eso es lo que tenemos que hacer.

Desde el punto de vista literario, formal la primera obligación del escritor sigue siendo escribir bien.

A eso iba. Yo considero particularmente que nosotros tenemos la obligación de escribir mejor que ellos. Tenemos la obligación de escribir mejor. Por dos motivos. Uno, porque nuestro producto va a nuestro pueblo y tenemos que darle lo mejor y por otro lado, porque nosotros tenemos que demostrar que no estamos en la literatura como un vehículo para expresar nuestro descontento, sino estamos en la literatura y en el arte como una manera de expresar la sensibilidad artística del pueblo que tiene que expresar calidad.

En ese sentido tenemos buenos ejemplos.

Sí, hay varios ejemplos. Vallejo. Siempre lo traigo como ejemplo por muy trillado que sea. Arguedas. Hay excelentes ejemplos aquí en el Perú y en el extranjero. Benedetti es muy importante. Una opción literaria del lado de los explotados, que hablan de una calidad literaria. Entonces, el que tengan una postura no puede ser una justificación para escribir mal, ni tampoco puede ser el motivo para que los otros sectores acusen a los escritores populares de escribir mal.

Así como debemos leer a los autores de moda ¿Qué teorías literarias debemos tomar en cuenta?

Considero que el escritor, el artista en general debe ser una persona que conozca no solamente las teorías que puedan sustentar sus posiciones sino también debe conocer todo lo que se está produciendo y todo el quehacer humano, no solamente circunscribirnos a la literatura, porque precisamente la literatura se nutre de toda la vida humana, de todo el quehacer humano. En ese sentido, yo no tengo, como se dice, vacas sagradas. Hay que leer de todo, hay que rescatar desde las culturas nativas que tienen mucho que enseñarnos hasta aquellos grandes teóricos que están desarrollando diversas posiciones, ya sea desde el lado de la derecha o la izquierda.

Esto es lo más peligroso. Que nos vean a los escritores como aquellos prestos a recibir la limosna y a quedarse callados. En un palabra, subordinados. Cuando la palabra, la literatura debe ser la más libre de este mundo.

Mary Soto es una mujer con una profunda identidad política, la cual practica y profesa desde pequeña y en ese devenir se ha encontrado con la literatura, una pasión que la ha llevado a participar del movimiento Kloaka y otros movimientos contraculturales en el escenario cultural limeño básicamente. Ha publicado los libros de poesía “Limpios de tiempo” y tiene en imprenta “Cuerpo fragmentado”, y también desarrolla una actividad intensa en lo que es el teatro. A partir de la crítica de teatro ha publicado 5 textos de teatro peruano. Actualmente radica en la ciudad de Cuzco.

Entrevista a José Luis Ayala

Por Gabriel Apaza

Es conocida la posición de muchos intelectuales que mantienen una posición cómoda frente a la literatura oficial, incluso de los que se supone, cuestionan el orden, se da énfasis excesivo al carácter pluriétnico y pluricultural de la sociedad peruana y consecuentemente de su producción literaria y con este bonito discurso, olvidan que nuestro país es fundamentalmente clasista. Dividido en clases sociales antagónicas. ¿Cómo emparentan un discurso andino que aparentemente no va más allá de la teoría, con un discurso contestatario de carácter social necesario para cambiar las estructuras sociales y económicas del país, del cual son producto los elementos superestructurales como la literatura?

Existen teorías que están de moda para acercarse a la literatura: la deconstrucción, el postestructuralismo, las aproximaciones lacanianas, etc. ¿Esas teorías obedecen a la “evolución” de la literatura; es decir, son producto de la nueva literatura que se estaría produciendo o es, más bien, producto de la sociedad neoliberal, excluyente y dogmático que no busca otra cosa que legitimar el discurso literario que le es afín?

Yo quiero empezar diciendo de que este largo proceso se inicia con un libro de Francis Fukuyama que se llama el Fin de las ideologías. Luego hay un impulso de las ciencias sociales: la sociología, la antropología de la cultura oficial para despersonalizar. Luego hay un proyecto para desideologizar y luego hay un proyecto para convencer de que la literatura y las ciencias sociales deben estar al servicio de la cultura dominante. Especialmente los críticos literarios, por falta de identidad y evidentemente por una actitud de ubicación consciente han comenzado a utilizar esquemas ajenos, esquemas fáciles de leer, pero que aplicando este instrumento de análisis a la realidad nacional, especialmente a la literatura andina, no tiene sentido. Por eso creo que la crítica literaria tiene que crear sus propios aparatos, por eso creo que la eclosión y la vigencia de las revistas que ustedes tienen contribuyen muchísimo más que cualquier crítica lacaniana. Yo en Lima tengo una posición clara, ahí yo no tengo ninguna posibilidad de equivocarme. Se está realizando un proceso de ataque, de despersonalización a la cultura andina. No ha faltado quien diga, por ejemplo, que Ama Llulla, Ama Q’ella, Ama Sua, es una creación del Virrey Toledo. Estamos en ese escándalo mayúsculo. Anteriormente se dijo que los extraterrestres habían construido Machupicchu. Pero el último escándalo que ya no se puede callar es el ataque de Vargas Llosa a José María Arguedas. Hasta ahora no se ha publicado ningún libro de respuesta, salvo Rodrigo Montoya. Todavía ese libro está en actitud de desafío, todavía no hay una respuesta. Entonces, más que cómo se está implementando la cultura dominante, lo que a mí me preocupa es: cuál es la respuesta frente a esa agresión a la cultura andina.

A propósito de respuestas, es conocida la posición que Ud. Mantiene frente a la literatura oficial, pero me preocupan algunos aspectos: de parte de los que se supone, cuestionan el orden, se da énfasis excesivamente al carácter pluriétnico y pluricultural de la sociedad peruana y consecuentemente de su producción literaria y con este bonito discurso, olvidamos que nuestro país es fundamentalmente clasista. Dividido en clases sociales antagónicas y con profundas discrepancias. ¿Cómo emparentamos un discurso andino que aparentemente no va más allá de la teoría, con un discurso contestatario de carácter social, que es necesario para cambiar las estructuras sociales y económicas del país, del cual son producto los elementos superestructurales como la literatura?

Yo tengo, como tú has dicho un discurso ya definido y maduro que ya no voy a repetir. Sin embargo, creo sigue siendo vigente la necesidad de una relectura de la realidad nacional, sigue siendo vigente encontrar las respuestas a las tres preguntas básicas: qué hemos sido, qué somos, qué queremos ser. El discurso ideológico que yo tengo no solamente pasa por la cultura andina, es fundamentalmente un discurso social. Quiero decir que yo no me olvido de las clases sociales, yo no me olvido de la marginación y no me olvido de la explotación terrible que hay en el Perú. De eso soy absolutamente consciente, pero de lo que sí estoy absolutamente de acuerdo es en la necesidad de que el discurso ideológico sobre la cultura andina no se olvida de las clases sociales, totalmente de acuerdo. Sin embargo, no es posible en este momento teorizar la respecto porque creo que las universidades, los intelectuales, los escritores no hemos tenido la suficiente capacidad para dar una respuesta por ese lado. En eso soy consciente, pero no asumo una autocrítica porque he tratado de contribuir.

¿No será que esa limitación se explica un poco porque intelectuales como usted se han detenido en teóricos culturales y están olvidando ideologías políticas y críticas concretamente de carácter contestatario y están olvidando programas de acción de lucha política?

Bueno, en mi caso no. Yo soy absolutamente consciente de que yo no olvido mi extracción de clase. Yo no he perdido la perspectiva social en conflicto permanente...

¿Entonces, la estrategia política que usted desarrolla personalmente cuál es?

Yo he escrito un libro sobre la política cultural. Seguramente tú conoces...

Sí, son lineamientos, son sugerencias que de algún modo podrían consolidar este sistema de democracia representativa que estamos viviendo. No cuestiona el orden establecido, cuestiona formalidades. Yo creo que en esto no me estoy equivocando, lo he leído detenidamente. Presenta propuestas muy atrevidas, que probablemente nunca las lleven a cabo las clases poderosas y gobernantes, pero no buscan acabar con las estructuras de una sociedad.

Yo tengo una posición bien clara. Para mí las grandes mayorías, que son quechuas y aymaras, tienen que manejar el poder. Yo propongo e impulso, a través de un último libro que se llama Cultura y Literatura Aymara, una propuesta política muy clara; mi propuesta en el libro es y sigue siendo vigente de que los quechuas y los aymaras tienen que necesariamente politizarse y ellos son los que tienen que llegar al poder. Esa es mi propuesta. Es una propuesta cultural, pero también es una propuesta política.

Pero, porqué divorciarlo de una experiencia que sigue siendo válida, desde el punto de vista histórico, cual es el materialismo dialéctico, opción que muy bien podría asociarse con el pensamiento andino como lo trató de hacer en su momento Flores Galindo.

Yo no tengo absolutamente de qué renegar de mi posición de izquierda. Eso es absolutamente claro. Yo vengo de una vertiente de la izquierda peruana muy decantada, es una izquierda que siempre ha planteado la necesidad de una transformación del país, en eso yo no soy un escritor light, no soy un converso.

Yo le decía por qué no relacionar el discurso andino con el discurso marxista propiamente.

En ese sentido tienes razón, yo no he trabajado en ese asunto, ese es un terreno que yo no he tocado. Porque yo me he ocupado en ser un escritor antes que un ideólogo. Ahora, yo estoy absolutamente convencido que como decía Lenin: sólo el movimiento hace al órgano, y sólo el movimiento será capaz de producir los líderes. Pero, para que esos líderes se den, habrá que teorizar, y para teorizar hay que leer. Creo que la ideologización del movimiento andino tienen que recuperar todas las vertientes de la cultura occidental y las vertientes de la cultura andina para amalgamar un solo proceso que creo está en proceso de germinación. El discurso que tú planteas todavía no está terminado, es un discurso que se inicia, me parece muy bien iniciar un debate de esta naturaleza.

Sí pues, porque ahora la historia nos está viendo a los escritores como seres socialmente irresponsables, alejados de nuestra realidad, complacientes con las clases poderosas, de quienes recibimos con sumo agrado medallas, diplomas y becas y somos incapaces de manifestarnos contra problemas que tocan a la mayoría de nuestros congéneres. Es probablemente un viejo discurso pero patentizado por la realidad.

Es verdad. Yo creo que la crítica especialmente hispano-criolla trata de presentarnos ante la sociedad como personas parasitarias. Sin embargo, la gran respuesta de los escritores está en la necesidad de que cada quien, desde su propia consciencia con un sentido de clase social y con valores andinos y con una clara posición política defina, intervenga y hable. Creo que el antiguo y nuevo compromiso es que la literatura necesariamente tienen que contribuir a la transformación de la realidad. Los escritores tienen que contribuir a la formación de una ideología revolucionaria, los escritores tienen la responsabilidad histórica y generacional de contribuir para que los quechuas, shipibos, aymaras tengan una ideología propia. Como somos la gran mayoría tenemos que gobernar al Perú sin olvidarnos de las minorías, tanto afroperuanos como también a los criollos o los mestizos, yo no planteo una ideología discriminante.

El rol del maestro peruano

El rol del MAESTRO PERUANO

Se necesitan alumnos con espíritu crítico, con afán de investigación científica y rebeldes ante la injusticia social; más claramente, se necesita que los maestros de la escuela pública donde se educa el pueblo, encaminen su labor educativa a formar educandos con conciencia de clase explotada, que asuman como futuros trabajadores y ciudadanos la responsabilidad de luchar contra la injusticia y la explotación.

Es evidente que la educación burguesa está para sostener y reproducir la explotación del hombre por el hombre, el consumismo, el tecnocratismo, la alienación del trabajo, el individualismo, el imperio de la propaganda y de los mass media, que vulneran, incluso, las interioridades del espíritu humano y condicionan sus decisiones. El conductismo y neo-conductismo, la fetichización de la tecnología educativa, la búsqueda inescrupulosa de la eficiencia y la ganancia, etc., son aspectos que informan la pedagogía burguesa más reciente. Se perfila así una educación que es producto y reproduce una conciencia social alienada e inhumana.En general, cada sociedad produce la educación que conviene a su clase dominante, la educación que plasma los intereses inmediatos e históricos de determinada colectividad humana y de la clase social que en ella se impone. Esto no niega la posibilidad de que las clases subordinadas, una vez poseedoras de conciencia de clase, se esfuercen por generar sus propias alternativas educativas y culturales.

La educación es también una relación social entre individuos de determinadas agrupaciones humanas. Educación implica comunicación, trasmisión de ideas, de conceptos, de conocimientos, técnicas, valores, formas de comportamiento, etc.
La educación, espontánea o sistematizada, es una actividad relacionada con la tarea de preservar del olvido o la destrucción la riqueza de ciencia y experiencia acumuladas por las generaciones precedentes. Riqueza destinada a servir de base a ulteriores avances del conocimiento, de la producción, de la técnica, de la ciencia, del arte.
Una de las funciones esenciales de la sociedad humana es almacenar los conocimientos adquiridos por el hombre. El lenguaje, los útiles, la ciencia y la técnica, el arte, la religión, son conservados y trasmitidos no por la herencia, sino por tradición visual, oral o escrita.
Y en el cumplimiento de esta importante función es donde la educación cumple un rol esencial.
La humanidad progresa en la medida en que las generaciones nuevas pueden apoyarse, en su ascenso, sobre el edificio ya construido por las generaciones precedentes, beneficiándose de la colaboración de las capacidades intelectuales de millares de cerebros de entre los más capaces.

Todas las civilizaciones se hundirían simultáneamente si de un cataclismo destructor, como el que hoy podemos concebir, sólo sobreviviesen niños muy jovencitos, y el pensamiento conceptual desaparecería del mundo, para reaparecer, tal vez, después de algunos milenios en un nuevo ciclo histórico.
Pero la educación como relación social ideológica también puede cumplir (y de hecho cumple) funciones reaccionarias, inhumanas y anti-históricas. La relación entre educando y educador no sólo se da en el aula, se da también en la familia, en el club, en el partido, en el sindicato, etc., y a través de toda clase de medios de comunicación que trasmitan opiniones, conceptos e ideas en general.

“En todo acto educativo concurren básicamente cuatro elementos:
a) Un sujeto que se educa: el educando.
b) Un agente que educa: el educador.
c) Un contenido que se trasmite o ejerce influencia: el contenido educativo.
d) Un conjunto de recursos, circunstancias o ambientes que hacen posible el acto educativo: los medios educativos”.

Es claro que entre semejantes elementos debe establecerse una fluida interacción para realizar adecuadamente el hecho educativo. Sea como fuere, lo cierto es que entre maestro y alumno se establece un determinado tipo de relación que está decisivamente influenciada por las relaciones sociales que se dan en la sociedad.

En realidades como la nuestra, las relaciones sociales de la escuela adaptan al individuo a las características del trabajo burocráticamente organizado: disciplina, sumisión a la autoridad, motivación mediante incentivos externos...a más de cierta preparación cognoscitiva y psicomotora.
Se pone mucho énfasis en la disciplina catalogada como obediencia; la escuela (y los maestros) apelan a procedimientos cuartelarios.
El niño sumiso, apagado y formal es el ideal de alumno educado. Se dice que tal cual profesor es bueno porque mantiene el control del aula y la obediencia del alumnado, no importa si tiene deficiencias en los otros aspectos de la enseñanza.
Al final la relación maestro-alumno adquiere características de dominación-dependencia, en la cual, el sujeto que se educa debe aceptar pasivamente los conocimientos, valores, conceptos e ideas que el maestro trasmite. Se establece una relación ideológica desigual donde, por regla general, el que actúa de educador impone a los educandos una concepción del mundo propia de las clases sociales que dominan a la sociedad. Así al proletariado, al campesinado y a los demás sectores populares se les trasmite concepciones ajenas a sus intereses de clase.

El ordenamiento educativo de sociedades como la nuestra busca educandos adecuados a las necesidades e intereses de los explotadores. En él, los alumnos deben ser domesticados para que actúen eficientemente como productores, como capataces, administradores, como soldados o policías al servicio del gran capital. La ideología que se brinda a través de todos los medios educativos está orientada hacia ese fin.
Pero los maestros clasistas tienen el deber de romper con estos esquemas que impone el orden reaccionario de la sociedad y hacer de la relación con sus alumnos un hecho fructífero desde el punto de vista científico, político y social. Se necesitan alumnos con espíritu crítico, con afán de investigación científica y rebeldes ante la injusticia social; más claramente, se necesita que los maestros de la escuela pública donde se educa el pueblo, encaminen su labor educativa a formar educandos con conciencia de clase explotada, que asuman como futuros trabajadores y ciudadanos la responsabilidad de luchar contra la injusticia y la explotación.

Los maestros clasistas tenemos el deber de hacer un trabajo educativo que sirva para la formación de futuros dirigentes populares; que pongan los cimientos en la formación de cuadros para la transformación revolucionaria de la sociedad. Cuadros dirigentes del pueblo para la revolución: ese debe ser nuestro “perfil del educando”.

Para cumplir eficazmente esta tarea los maestros debemos prepararnos adecuadamente.
Esto nos exige un determinado “perfil profesional”; nos exige que juguemos un determinado papel progresista o revolucionario en la formación de las nuevas generaciones.
Hace más de 70 años, el gran maestro peruano José Antonio Encinas escribió con mucha claridad: “El más alto cargo que un ciudadano puede desempeñar es el de maestro de escuela. Cuando la sociedad actual se sacuda del egoísmo y de los prejuicios que anquilosan sus más vitales funciones y cuando el maestro, de su parte, deje la rutina y se transforme en un leader social, entonces el magisterio habrá sobrepasado en importancia a cualquier otra actividad humana”.

A nuestro criterio aquí está, propuesto por Encinas, lo esencial del “perfil profesional” del maestro clasista y revolucionario: debe transformarse en un líder social; su ocupación debe llevarlo a estar en la vanguardia de las actividades y luchas de la comunidad por lograr la justicia, la desaparición de la miseria y de la explotación.
Debe promover estas acciones. Todos los demás requisitos que se exigen para tener buenos maestros deben estar en función de esta característica esencial.
La emoción social, la paciencia y control emocional, la simpatía, la adecuada capacidad intelectual, la iniciativa y capacidad organizativa, tanto como la sólida cultura y formación pedagógica, deben estar orientados a potenciar la capacidad de líder social que se exige del maestro.

La de docente es una profesión especial, diferente de las otras; “...el educador no sólo debe demostrar su competencia en las aulas sino en toda la comunidad, con sus propios actos, su propia persona; en suma debe estar preparado especialmente”.El buen maestro no sólo debe preocuparse por establecer una correcta relación social con sus alumnos, sino además, con los padres de familia y la comunidad. Su labor de educador debe exceder los estrechos límites de la escuela y proyectarla a los sectores populares. Esta proyección debe ser organizada, colectiva, con una clara posición de clase y con objetivos sociales y políticos concretos. A través de la escuela y el sindicato puede realizarse con eficacia esta tarea.

El Maestro, para constituirse en líder social y cumplir acertadamente su papel de educador debe esforzarse por tener una concepción del mundo científica y de avanzada, es decir, una concepción dialéctica y materialista; debe manejar una línea política sindical y pedagógica que lo lleve a tomar clara posición junto a los proletarios, campesinos y demás sectores explotados, que son la mayoría de la sociedad peruana.

Debe tener una clara conciencia nacional que lo lleve a hacer de la educación un medio para promover y perfilar la personalidad y la cultura nacional del Perú, al mismo tiempo que trabaja contra la dominación neocolonial que el imperialismo ejerce en nuestra patria.
Por supuesto que el maestro de veras clasista debe comprender que en nuestro país la lucha de clases se desarrolla de diversos modos y el hecho educativo está inmerso en esa lucha, por tanto, es menester tomar una posición clara y esforzarnos por diseñar nuestra labor con los alumnos y la comunidad de manera que favorezca a los intereses populares.
No podemos seguir siendo eternamente un ejército destinado a domesticar a las masas en favor de los intereses del imperialismo, la gran burguesía y los terratenientes. Por el contrario, hagamos del aula, de la escuela y de la comunidad un bastión en la lucha contra la dominación de las potencias extranjeras, contra el abuso y la injusticia, contra la explotación del hombre por el hombre.

Para eso debemos contar con los alumnos, con el magisterio de base organizado y conciente; con adecuadas relaciones con padres de familia y la humanidad. Los maestros debemos trabajar para que la escuela y la educación estén al servicio de las masas populares; esto exige tener una clara línea de masas en nuestro quehacer cotidiano.
El educando de los sectores populares, además de constituir como persona una “realidad integrada” (biológica, psicológica y social) es parte de una colectividad, de un sector social mayoritario que está llamado a ser protagonista principal de un cambio radical en la sociedad.

No puede ser de otro modo si queremos quebrar la situación de crisis y descalabro permanente que aqueja al Perú. Es una verdad suficientemente demostrada que las masas hacen la historia; entonces, preocupémonos los maestros por contribuir desde la educación a que esta historia avance de modo progresivo. Por tanto, debemos tener una línea de masas claramente diseñada para nuestro trabajo con los alumnos, con los padres de familia y la comunidad, con el sindicato.